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Casa Rosada – Argentina Bicentennial 1810-2010

Casa Rosada – Argentina Bicentennial 1810-2010

Casa Rosada - Buenos Aires - Argentina

Casa Rosada – Buenos Aires – Argentina

The Casa Rosada (the Pink House) is the official seat of the executive branch of the government of Argentina, and of the offices of the President. The President normally resides at the Quinta de Olivos, a compound in Olivos, Buenos Aires Province.

The Casa Rosada sits at the eastern end of the Plaza de Mayo, a large square which since the 1580 foundation of Buenos Aires has been surrounded by many of the most important political institutions of the city and of Argentina. The site, originally at the shoreline of the Río de la Plata, was first occupied by the “Fort of Juan Baltazar of Austria,” a structure built on the orders of the founder of Buenos Aires, Captain Juan de Garay, in 1594. Its 1713 replacement by a masonry structure (the “Castle of San Miguel”) complete with turrets made the spot the effective nerve center of colonial government. Following independence, President Bernardino Rivadavia had a Neoclassical portico built at the entrance in 1825, and the building remained unchanged until, in 1857, President Justo José de Urquiza ordered the fort demolished in favor of a new customs building. Under the direction of British Argentine architect Edward Taylor, the Italianate structure functioned as Buenos Aires’ largest building from 1859 until the 1890s.

The old fort’s administrative annex, which survived the construction of Taylor’s Customs House, was enlisted as the Presidential offices by Bartolomé Mitre in the 1860s and his successor, Domingo Sarmiento, who beautified the drab building with patios, gardens and wrought-iron grillwork, had the exterior painted pink reportedly in order to defuse political tensions by mixing the red and white colours of the country’s opposing political parties. An alternative explanation suggests that the original paint contained cow’s blood to prevent damage from the effects of humidity. Sarmiento also authorized the construction of the Central Post Office next door in 1873, commissioning Swedish Argentine architect Carl Kihlberg, who designed this, one of the first of Buenos Aires’ many examples of Second Empire architecture.

Presiding over an unprecedented socio-economic boom, President Julio Roca commissioned architect Enrique Aberg to replace the cramped State House by one resembling the neighboring Central Post Office in 1882. Following works to integrate the two structures, Roca had architect Francesco Tamburini build the iconic Italianate archway between the two in 1884. The resulting State House, still known as the “Pink House,” was completed in 1898 following its eastward enlargement, works which resulted in the destruction of the customs house.

A Historical Museum was created in 1957 to display presidential memorabilia and selected belongings, such as sashes, batons, books, furniture, and three carriages. The remains of the former fort were partially excavated in 1991, and the uncovered structures were incorporated into the Museum of the Casa Rosada. Located behind the building, these works led to the rerouting of Paseo Colón Avenue, unifying the Casa Rosada with Parque Colón (Columbus Park) behind it. Plans were announced in 2009 for the restoration of surviving portions of Taylor’s Customs House, as well.

The Casa Rosada itself is currently undergoing extensive renovation delayed by an economic crisis around 2001. The work is scheduled for completion on the 2010 bicentennial of the May Revolution that led to independence.

The President sits at his or her office on a seat known as the “Seat of Rivadavia.” The seat itself did not actually belong to Bernardino Rivadavia, the first President of Argentina; but is instead an homage to the early statesman.[3]

The Hall of Busts houses marble busts of the many Presidents of Argentina, made by diverse artists both national and international. The list is not complete, as it does not feature some heads of state that took power by coups (such as Videla), nor national authorities in the times when there wasn’t yet a designated presidential office (such as Rosas). Currently, the busts are only made for presidents who have been out of office for at least 2 presidential mandates; the most current one is that of Raúl Alfonsín.

Casa Rosada – aus Wikipedia, der freien Enzyklopädie

Die Casa Rosada (span. für Rosa Haus) ist der argentinische Präsidentenpalast. Sie befindet sich in der Hauptstadt Buenos Aires an der Ostseite der Plaza de Mayo im Stadtteil Montserrat.

Überblick

Die Casa Rosada wurde auf den Resten der alten Stadtbefestigung erbaut und häufig verändert. Das Gebäude ist offizieller Sitz des amtierenden Präsidenten, wenngleich als solches nur mehr zu formellen Anlässen verwendet. Ein weitererer offizieller Sitz ist in Olivos nördlich der Hauptstadt, welcher aber vornehmlich der Erholung und der informellen Repräsentation dient.

Der rosafarbige Außenanstrich stammt aus dem Jahr 1873, der Regierungszeit von Präsident Domingo Faustino Sarmiento, auch wenn die Intensität des Rosatons seither mehrfach geändert wurde. Für die Farbgebung gibt es zwei Erklärungen: Einerseits wird erzählt, Sarmiento habe die Farben der verfeindeten Unitarier und Föderalisten, Weiß und Rot, mischen lassen, um damit die Einheit Argentiniens zu symbolisieren. Die andere Erklärung weist darauf hin, dass Rosa im 19. Jahrhundert eine verbreitete Farbe für Häuseranstriche war, die durch die Mischung von Kalk mit Ochsenblut entstand, das für seine wasserabstoßenden und fixierenden Eigenschaften benutzt wurde.[1]

Es wurde zum Teil auch argumentiert, die übliche Farbe der Unitarier sei eigentlich nicht rot, sondern himmelblau/azurfarben gewesen.

In der Casa Rosada gibt es auch ein kleines Museum, dessen Eingang sich auf der Calle Hipólito Yrigoyen befindet. Ausgestellt sind u.a. persönliche Objekte früherer Präsidenten.

 

Catedral de Buenos Aires – Argentina Bicentennial 1810-2010

Catedral de Buenos Aires – Argentina Bicentennial 1810-2010

Catedral Buenos Aires

Catedral Buenos Aires

La Catedral Metropolitana gotica de Buenos Aires es el principal templo católico de Argentina. Se encuentra ubicada en la intersección de la calle San Martín y la avenida Rivadavia, del barrio porteño de San Nicolás, en frente a la Plaza de Mayo.

Orígenes [editar]

Cuando Juan de Garay vino desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad, acto que tuvo lugar el 11 de junio de 1580, destinó para la iglesia mayor o catedral el mismo cuarto de manzana que ocupa hoy en día. En el acta de fundación se lee: “hago y fundo en el asiento una ciudad la cual pueblo con los soldados y gente que al presente he traido para ello, la iglesia de la cual pongo por advocación de la Santísima Trinidad, la cual sea y ha de ser iglesia mayor parroquial”. En lo que atañe a la jurisdicción eclesiástica, la nueva ciudad dependía de la diócesis del Río de la Plata, creada por Paulo III el 1º de julio de 1547 con sede en Asunción.

La iglesia parroquial era una modesta construcción con tapias de adobe y madera, que en 1605 el gobernador Hernandarias mandó demoler por muy vieja e indecente. Ignoramos qué proporciones tendría la que se levantó en su lugar con madera traída expresamente del Paraguay. Años más tarde, en 1616, su techumbre amenazaba desplomarse y la parroquia tuvo que pasar a la iglesia de San Francisco.Y mientras se hacían proyectos para reformarla, solicitando para ello la contribución pecuniaria de los fieles, la iglesia acabó de derrumbarse porque estaba mal edificada y con madera podrida de sauce. Ni el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad perdieron el ánimo y enseguida fletaron una embarcación al Paraguay para adquirir y traer la madera necesaria para la reedificación del templo. Las obras se iniciaron en enero de 1618. Según el presupuesto de Pascual Ramírez que las llevaría a cabo, su costo sería de 1.100 pesos. Sobre la recaudación del dinero carecemos de información exacta, pero sí sabemos que a finales de aquel mismo año la obra del templo estaba concluida. Pero se ofrecía una dificultad: éste resultaba más pequeño que el anterior, tanto que en 1621 ya se hablaba de construir otro destinado a catedral.

Entre tanto, en Madrid y en Roma se llevaban a cabo los trámites para la creación de la diócesis de Buenos Aires. La bula de erección canónica por Su Santidad Paulo V está fechada el 30 de marzo de 1620 y su ejecución tuvo lugar el 19 de enero de 1621 por su primer obispo el carmelita Fray Pedro de Carranza, lo cual quiere decir que en esa fecha tomó posesión de la diócesis. El obispo señaló como catedral la única iglesia de clérigos que había en la ciudad. Y en su carta de 4 de mayo de ese mismo año escribía al rey: “está tan indecente (la catedral) que en España hay lugares en los campos de pastores y ganados más acomodados y limpios; no hay sacristía, sino una tan vieja, corta e indecente, de cañas, lloviéndose toda con suma pobreza de ornamentos”. Y más adelante: “El Santísimo Sacramento está en una caja de madera tosca y mal parada”. “Y en cuanto toca al edificio, es forzoso el entablarla y acomodarla, so pena de que dará toda en tierra y nos iremos a una Iglesia de un convento a hacer catedral”. Esta fue, pues, la que podemos denominar la primera catedral.

Cuando el tercer obispo de Buenos Aires, Fray Cristóbal de la Mancha y Velazco llegó a su sede el 6 de octubre de 1641, halló a la catedral, si no en estado ruinoso, por lo menos muy deteriorado. Así que concibió de inmediato la idea de levantar una nueva catedral y se lo comunicó al rey el 19 de noviembre de 1662. Según el plano que le adjuntó, el templo iba a tener tres naves; para su construcción se necesitarían 5.000 pesos, suma que solicitaba del real tesoro. En la persona del excelente gobernador don José Martínez de Salazar halló el obispo quien colaboraría en la construcción del templo no sólo con su influencia, sino hasta con dinero de su propio peculio. En 1671 la catedral estaba terminada: constaba de tres naves, su techo de madera y una torre; era de proporciones regulares.

Pero he aquí que una obra con tantas apariencias de solidez, al cabo de siete años, por causa de la calidad inferior de algunos materiales usados en su construcción, empezó a dar muestra de su ruina inevitable: esta es la segunda catedral.

El año 1678, el nuevo prelado, Antonio de Azcona Imberto se dirigió al rey haciéndole presente la urgencia en la reparación de la catedral, y solicitando la suma de 12.000 pesos. Su majestad acudió a la demanda, de tal manera que en octubre de 1680 se dio comienzo a las obras.Pero aquí surgieron otras dificultades, porque el techo se desplomó, se destruyó a consecuencia de ello el retablo del altar mayor y se impuso la demolición de la torre por la gravedad de su deterioro.

Su reconstrucción marchó muy lentamente, sobre todo por razones de orden económico. A pesar de ello, en 1690 la iglesia con sus tres naves estaba cubierta, aunque todavía faltaba adecentar su interior y por la parte de fuera sus capillas, la sacristía y había que elevar la torre que hasta entonces sólo contaba del primer cuerpo. Para hacer frente a todos los gastos se echó mano de todos los medios disponibles: la real hacienda, el obispo con sus rentas y alhajas, el vecindario con sus limosnas. La obra siguió adelante, pero por las sólitas dificultades económicas, al fallecer el obispo en el año 1700 aún no estaba concluida. Esta fue la tercera catedral.

Su sucesor fue el trinitario fray Pedro Fajardo, apostólico y santo prelado, que como es de suponer puso todo su empeño en la conclusión de las obras de la catedral. En carta de 20 de agosto de 1721 comunicaba el obispo al rey que ya se había dado cima a una de las torres y estaba interesado en levantar la segunda.

Pero al año siguiente -1722- la techumbre del templo se iba deteriorando de tal modo, que se temía su derrumbamiento. Enfermo y en cama, el obispo pidió al Cabildo Eclesiástico que se hiciese cargo de la obra. Ya se supone que la primera dificultad que se presentó fue la carencia de recursos económicos. El Cabildo, en tal coyuntura, dirigió un exhorto a los miembros del Ayuntamiento a quien competía, también, poner manos en ese asunto. Pero por un motivo u otro –algunos verdaderamente fútiles- se pasaron dos años sin que se hubiera adelantado nada. Entonces es cuando surge la figura del arcediano Marcos Rodríguez de Figueroa y con él las cosas entraron por la vía recta. A su actividad y celo por la causa de Dios se debe la terminación de la obra de la catedral. Para ese efecto, la real hacienda puso 1.800 pesos y él 3.000 de sus propios haberes; el arcediano consiguió 1.500 del vecindario e hizo un empréstito de 2.500 y 1.000 provinieron del cabildo secular. Se terminó el trabajo de las torres, el arreglo de las naves y el del pórtico; además, en 1725, un tal Tomás Trupp, hizo una donación de 5.000 pesos para las campanas. Esta fue la cuarta catedral.

Al morir Fray José de Peralta, se reunió el Cabildo y eligió vicario capitular al Dr. Bernardino Verdún de Villaysán, una de cuyas principales ocupaciones –y las del Cabildo- fue el mejoramiento de la catedral. Como primera providencia, tanto el vicario capitular como el Cabildo, hicieron traer de Potosí 400 libras de oro y los elementos necesarios para hacer dorar el retablo; luego se ocuparon de blanquear la sacristía mayor, los pilares del cañón principal, de todas sus capillas y del bautisterio. Además de ello, el Cabildo se ocupó en hacer alargar el presbiterio, ensanchar la mesa del altar mayor, cuyo retablo compuso en sus dos caras: tampoco olvidaron los señores canónigos la sala capitular y el archivo, que se preocuparon de ordenar y componer según las normas de la época de tal manera que no sufrieran deterioro los documentos y papeles que en él se habían de guardar. El Cabildo tuvo que sufragar los gastos que traían consigo estos arreglos y adecentamientos. Un vecino de la ciudad, nombrado Agustín de García, donó 500 pesos para el dorado y pintura al óleo del coro principal. Esta fue la quinta catedral.

La Catedral Actual

Parecía que la quinta catedral iba a ser la definitiva pero por desgracia no fue así. Porque a las 9 de la noche del 23 de mayo de 1752 se derrumbó una parte de la catedral y entre las seis y la siete de la mañana del día siguiente se desplomaron, según informe del gobernador José de Andonaegui “las tres bóvedas de iguales naves”. Y el obispo, don Cayetano Marcellano y Agramont informaba al rey que fue preciso “derribarla enteramente por la poca firmeza de las paredes que han quedado y empezar su fábrica desde los cimientos con más solidez y extensión que los de la antigua, que por su cortedad no parecía catedral”.

Transcurridos tres años, sin contar con la autorización real y sin haber enviado los planos para su autorización, y con el total apoyo del Cabildo Eclesiástico, empezó el obispo a levantar la nueva catedral, la actual, según los planos de un arquitecto nombrado Antonio Masella, de origen saboyano. El célebre vasco y hombre de empresa Domingo de Basavilbaso, hombre de confianza del obispo y bienquisto de la ciudad, en 1754 se hizo cargo de la tesorería y dirección de la obra del nuevo templo. La nueva catedral, según el plano de Masella, sería de cruz latina, con tres naves y seis capillas laterales a ambas.

La Catedral hacia 1829, por Carlos Pellegrini

La catedral se fue edificando con los bienes de la Iglesia y con la cooperación económica del pueblo. Las obras, de a poco, se iban realizando, tanto que en 1758 se pudo inaugurar la llamada nave de San Pedro, la que se halla a la derecha de la puerta de entrada, y también el nuevo bautisterio. Pero, aunque un poco tardía, la ayuda real empezó a llegar en 1760.

Don Cayetano Marcellano y Agramont, que tanto había hecho por la nueva catedral en 1759, tuvo que dejar el gobierno de esta diócesis por haber sido trasladado a la sede arzobispal de Charcas. Su sucesor, el porteño José Antonio Basurco (1760-61) ocupó sólo un año la sede bonaerense, pero hizo también su obra contribuyendo a la prolongación del templo al donar el terreno de una casa, contigua a la iglesia, que pertenencia de su hermana, doña María Josefa Basurco, tasado en 7.500 pesos, que pagó de su peculio personal.

Una dificultad sobrevino en 1770, en que al detectarse grietas en la media naranja o cúpula, fue necesario proceder a su demolición. Al cabo de siete años las obras tuvieron que suspenderse porque también se había suspendido la ayuda estipulada en 6.000 pesos. En 1778 fue demolido el pórtico porque no concordaba con las proporciones del edificio de la catedral; también fueron demolidas las torres por no estar de acuerdo con el estilo del templo.

Fue el penúltimo obispo de Buenos Aires, don Manuel Azamor y Ramírez, quien puso cima a las obras del templo catedralicio en lo que se refiere a lo principal de él y lo inauguró el 25 de marzo de 1791, treinta y ocho años después de iniciada su reconstrucción en 1753. La catedral fue consagrada en 1804 por el último obispo de la era hispánica don Benito de Lué y Riega, quien se empeñó en agregarle lo que aún le faltaba: el frontis y las torres. Las obras se comenzaron en 1804, pero en 1807 hubieron de suspenderse por falta de numerario.

En este daguerrotipo de 1854 se aprecia la catedral aún sin friso.

Pasados los años, independizado ya el país de España, el gobierno de Martín Rodríguez en la persona de su ministro Bernardino Rivadavia puso un gran interés en la conclusión de las obras de la catedral. Al respecto, se sabe con certeza que las del frontis se comenzaron el mes de enero de 1822. En este punto hay que salir al paso de un error que ha tomado cuerpo. Se dice que el encargado de terminar el templo, el francés Próspero Catelin, al levantar la columnata del frontis se inspiró en la Iglesia de la Madeleine de París. Pero si confrontamos una y otra, constatamos en seguida que en realidad no fue así. En primer lugar, la Madeleine tiene ocho columnas y la catedral de Buenos Aires doce. En segundo término, las obras de la Madeleine se concluyeron el año 1842 y por tanto no podía tomarse como modelo lo que aún estaba por concluir en 1822. Según el arquitecto Buschiazzo más bien parece que Catelin “se hubiese inspirado en el Palais Bourbon, cuya fachada tiene también doce columnas y que acababa de ser terminado por el arquitecto Poyat en 1807″. Las doce columnas, número con el que quiso representar a los doce apóstoles, se concluyeron en 1823, aunque sin capiteles y sin las esculturas del tímpano. Las columnas se revocaron tardíamente, en 1862, y ese mismo año, el escultor francés Dubordieu realizó esculturas del tímpano en que representa al encuentro de José y sus hermanos, alusión al encuentro de los argentinos después de la batalla de Pavón en 1861. Las columnas son de orden corintio.

Por último, no hay que olvidar que la catedral fue declarada monumento histórico el 21 de mayo de 1942. En 1994, comenzó una intensiva obra de restauración y puesta en valor del templo dirigida por el arquitecto Norberto Silva. La finalización de los trabajos fue celebrada el 13 de octubre de 1999 con una misa brindada por el arzobispo Jorge Bergoglio, a la cual asistió entre otros el presidente Carlos Menem.

Estilo de la Catedral

Una de las cosas que sorprende a quien visita la Iglesia Catedral es la diversidad de estilos que es posible observar en su interior. No olvidemos que su construcción (la de la actual) fue iniciada en el Siglo XVIII y recién pudo ser concluida a principios del Siglo XX, pasando por muy diferentes manos, de arquitectos y constructores, quienes, según la oportunidad o momento, fueron cambiando o agregando algo, desde elementos un tanto barrocos, hasta su estilo fundamentalmente románico. Es uno de los templos que impresionan por su volumen y grandiosidad: recordemos que su nave central está próxima a los cien metros de largo; su piso, de especial belleza de mosaicos diminutos, tiene una superficie que se aproxima a los tres mil metros cuadrados.

Es uno de los pocos edificios catedralicios de la Argentina que posee una nártex. Este consiste en un pórtico de entrada, cerrado, con lo que podríamos “llamar doble pórtico”, como si fuera un gran vestíbulo, anexo a las naves de templo. Se lo ve separado, antes de ingresar a las naves propiamente dichas, por sendas puertas que coinciden en posición, estilo y volumen con las que, en frente, comunican con el exterior. En los primeros siglos de la Iglesia este lugar, el nártex, se reservaba para los catecúmenos, quienes seguían desde allí las ceremonias y predicación, pero al iniciarse el Ofertorio de la Santa Misa, se retiraban, por no encontrarse autorizados a permanecer durante la liturgia eucarística.

Contra lo que muchos piensan, por último, la Catedral no es de tres naves, sino que tiene cinco. La principal, cubierta de una bóveda de cañón corrido y un crucero cubierto por una cúpula que, sobre un tambor circular, alcanza los 41 metros de altura.

Interior

Desde la nave lateral derecha se accede al mausoleo que guarda los restos del General San Martín, ubicado en su cuarta casilla, que está allí desde 1880, y que fue obra del escultor francés Carrier Belleuse (inspirado en el eclecticismo francés, que imperaba en Europa en ese momento).

En el interior, la cúpula, el presbiterio, los brazos del transepto y la nave central, fueron decorados por el italiano Francesco Paolo Parisi con unos frescos renacentistas, pero se perdieron a causa de la humedad.

En la capilla San Martín de Tours (ubicada en el ala izquierda) está el monumento al Arzobispo León Federico Aneiros, una obra del escultor Víctor de Pol, que es un mausoleo en mármol de Carrara y piedra, con la figura del prelado arrodillado en su centro. Las catorce pinturas del Vía Crucis son obra de Francesco Domenighini, otro italiano, y originalmente se encontraban en la Iglesia del Pilar.

El piso fue diseñado en 1907, por el también italiano Carlo Morra, y fabricado en Inglaterra en mosaico veneciano.

El 17 de agosto de 1947 se descubrió sobre la derecha del frente una lámpara votiva con una leyenda que dice “Aquí descansan los restos del Capitán General Don José de San Martín y del soldado desconocido de la Independencia. ¡Salúdalo!”

El altar mayor (dorado y de grandes proporciones) se impone en el medio como el punto más destacado del centro, y sus formas sinuosas y espiralazas, junto a su ornamentación en base a flores y rocalia (piedra), delatan su estilo Churrigueresco.

En el brazo izquierdo hay un altar con una imagen llamada “Santo Cristo de Buenos Aires” (una escultura de madera de algarrobo policromada que representa al Cristo crucificado antes de su muerte, en tamaño natural). Al final de la nave izquierda se llega a un altar dedicado a la Virgen de los Dolores (una de las primeras traídas al país).

Otra imagen más moderna es la del Cristo del Gran Amor (Luis Álvarez Duarte, 1981), con la que todos los años, el viernes santo, se celebra un vía crucis.

Fuente: Wikipedia

 

Avenida de Mayo Snapshots – Argentina Bicentennial 1810-2010

Avenida de Mayo Snapshots – Argentina Bicentennial 1810-2010

Plaza de Mayo Snapshots - 1810-2010

Av.de Mayo Snapshots – 1810-2010

The Argentina Bicentennial will be celebrated on May 25, 2010.

It will be the 200th anniversary of the May Revolution, when viceroy Baltasar Hidalgo de Cisneros was ousted from office and replaced with the Primera Junta, the first national government.

Avenida de Mayo

Avenida de Mayo (Spanish: May Avenue), is an avenue in Buenos Aires, capital of Argentina. It connects the Plaza de Mayo with Congressional Plaza, and extends 1.5 km (1 mile) in a west-east direction before merging into Rivadavia Avenue.

History and overview

Built on an initiative by Mayor Torcuato de Alvear, work began in 1885 and was completed in 1894. The Avenida de Mayo was inspired by Madrid‘s Gran Vía. The avenue is often compared with those of Madrid, Barcelona and Paris due of its sophisticated buildings of art nouveau, neoclassic and eclectic styles. The avenue was named in honor of the May Revolution of 1810 (the event that led to Argentine Independence). The site of the assembly that touched off the revolution (the Buenos Aires Cabildo) was partially demolished in 1888 to make way for the avenue’s entry into Plaza de Mayo, ironically. The avenue’s layout, built through existing urban blocks instead of via the widening of a parallel street, was designed by the Municipal public Works Director, Juan Antonio Buschiazzo. Buschiazzo was also commissioned to design a number of the buildings along the avenue (among them, City Hall) after Mayor Miguel Cané enacted strict architectural zoning laws for the area facing the new thoroughfare. The recession caused by the Panic of 1890 led to delays and a rollback of many of the more ornate plans for the avenue, which was inaugurated on July 9, 1894 (the 78th anniversary of Independence).

Mayor Cané’s strict regulations initially governed architecture along the 30 m (99 ft)-wide avenue, which limited the height of real estate facing it to 24 m (79 ft). The Barolo Tower was the first to be granted an exception to this and since then, numerous office buildings have been built in excess of these stipulations (though they remain largely an exception). The Avenida de Mayo was the site of the first Buenos Aires Metro stations; opened in 1913, these were the first outside the United States or Europe. The avenue itself underwent its only significant alteration in 1937, when two blocks were demolished to make way for the perpendicular Nueve de Julio Avenue (then the widest in the world). Seeking to halt future demolitions along the avenue, Decree 437/97 of the National Executive Branch declared the Avenue a National Historic Site in 1997 and, as a result, the aesthetics of the buildings, billboards, and marquees could not be changed. Any modifications must be approved by the National Commission of Monuments and Historic Sites (Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos).

La Avenida de Mayo, situada en el barrio porteño de Monserrat, fue el primer bulevar que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, Argentina y la columna vertebral del centro histórico y cívico de dicha urbe. Nació opulenta y majestuosa y se transformó con el tiempo en símbolo de las relaciones argentino–españolas, y en escenario de todas las manifestaciones sociales porteñas. Fue la primera avenida de la República y de toda Sudamérica.

Comienza en la calle Bolívar y su trazo de este a oeste corre entre las laterales Hipólito Yrigoyen y Avenida Rivadavia. De esta manera conecta la histórica Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso en una extensión de unas diez cuadras.

Se inauguró en 1894 con el pretexto de que sirviese de pulmón de la población que se concentraba dentro del sector central de la urbe y fuera además la vidriera de presentación de la ciudad al mundo.

Su planeamiento fue muy debatido y resistido pues requirió la expropiación y demolición de construcciones pertenecientes a la alta sociedad, además de considerarse sumamente costoso. Su realización se inspiró en los bulevares de París, pero la caudalosa vertiente inmigratoria española tipificó su carácter hispánico al poblarse de teatros de zarzuelas, cafés de tono madrileño, ateneos, asociaciones literarias y peñas formadas por ellos, influyendo en su arquitectura, razón por la cual se la suele comparar con la Gran Vía madrileña.

Se convirtió en el grandioso escenario de la vida pública de principios del siglo XX y los frentes de sus sofisticados edificios de estilo art nouveau, neoclásico y ecléctico constituyeron el magnífico marco de recepción de los ilustres visitantes extranjeros. Es tal vez el mejor ejemplo urbano de la prosperidad de la Argentina de principios del siglo XX: debajo de ella circula el primer subterráneo (metro) que hubo en el Hemisferio Sur.

Por tratarse de la vía que une al Congreso de la Nación Argentina con la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, es la ruta obligada de los electos presidentes de la Nación los días de las asunciones, y el lugar predilecto para los desfiles de protesta o para la realización de las celebraciones durante las fechas patrias.

En ella se recibieron como héroes a los tripulantes del legendario Vuelo del Plus Ultra, o al popular Jorge Newbery y fue el lugar donde el pueblo presenció con tristeza el desfile lento de los cortejos fúnebres de muertos ilustres.

Aunque con el transcurso del tiempo perdió jerarquía debido a modificaciones de toda clase que no respetaron la estética edilicia, en los últimos años un programa de revitalización encarado entre los gobiernos de España y Argentina ha revertido en gran parte esto.

El decreto del Poder Ejecutivo Nacional nº 437 del año 1997 declaró la Avenida de Mayo como Lugar Histórico Nacional,[1] lo cual implica que no se pueden alterar las fachadas de los edificios ni poner determinadas publicidades y marquesinas. Todo aquello que modifique las estructuras debe ser previamente aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos.

 

Piramide de Mayo – Argentina Bicentennial 1810-2010

Piramide de Mayo – Argentina Bicentennial 1810-2010

Piramide de Mayo 1810-2010

Piramide de Mayo 1810-2010

The Argentina Bicentennial will be celebrated on May 25, 2010.

It will be the 200th anniversary of the May Revolution, when viceroy Baltasar Hidalgo de Cisneros was ousted from office and replaced with the Primera Junta, the first national government.

 

Atocha – Madrid

Atocha – Madrid

Estación de Atocha

La Estación de Atocha o del mediodía, situada en Madrid, es el mayor complejo ferroviario de España.

Es la primera estación ferroviaria de España en trayectos nacionales, y la segunda en trayectos internacionales, solo superada por Barcelona-Sants. No constituye una estación única, sino que a raíz de la reforma integral a la que fue sometida entre 1985 y 1992 se divide en tres: Madrid-Puerta de Atocha, Madrid-Atocha Cercanías y la estación de metro de la línea 1 de Atocha Renfe. Estos dos últimos elementos a su vez están integrados en un intercambiador de transportes que conecta con otras líneas de autobuses urbanos e interurbanos. De este modo constituye un nodo fundamental en la red de transporte de la ciudad de Madrid, del área metropolitana y de la red ferroviaria de España en definitiva al ser punto de intercambio entre red de Metro, autobuses urbanos e interurbanos, taxis, trenes de Cercanías, de Media Distancia, de Larga Distancia y de Alta Velocidad. Además en ella confluyen tres anchos distintos de vía: el ancho ibérico (1668 mm) en Madrid-Atocha Cercanías; el ancho del Metro de Madrid (1445 mm) en Atocha Renfe y, el ancho internacional o UIC (1435 mm) en Madrid-Puerta de Atocha. Esto se debe a que el Gobierno de España decidió que las líneas de alta velocidad se harían en este ancho para adaptar definitivamente la red española, aislada tradicionalmente de Europa.

Inaugurada en el siglo XIX, la estación es uno de los lugares más castizos de Madrid, siempre llena de multitud como la que despedía a los soldados que partían a la Guerra de África, escenario de obras como las de Galdós, pero sobre todo escenario del acontecimiento clave en la historia española que fueron los atentados terroristas del 11-M en 2004 y su intensa respuesta popular.

De la estación en general es característica la yuxtaposición de la modernidad de sus constantes ampliaciones y el estilo decimonónico de su fachada o su atrio, ahora convertido en un húmedo invernadero para hacer cómoda la espera del viajero. Este jardín tropical cubierto abarca 4.000 m² y está poblado por más de 500 especies, entre ellas plantas carnívoras, acuáticas, peces de colores y sus famosos galápagos.

En sus alrededores se encuentran el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, el museo Etnológico, el observatorio Astronómico, el Gobierno Militar y la Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

El edificio de la estación de Atocha, construido para la compañía ferroviaria MZA (Madrid a Zaragoza y Alicante), fue inaugurado el 9 de febrero de 1851 con el nombre de Estación del Mediodía (del Sur). Era la primera estación de ferrocarril de Madrid.

Un incendio destruyó gran parte de su estructura. En 1888 comienzan las obras de la nueva estación, bajo la dirección de Alberto de Palacio, un colaborador de Gustave Eiffel, las cuales duraron cuatro años. La nave tenía 152 m de largo, y 40 m de luz. La cubierta de hierro se construyó en Bélgica con el sistema de estructura rígida tipo De Dion. La estructura quedó cerrada por el extremo que da a la glorieta del Emperador Carlos V, en donde se halla la característica fachada. Está considerada una obra de arte de la arquitectura ferroviaria decimonónica.

La última ampliación y remodelación se realiza entre los años 1985 y 1992 (fecha en la que la antigua estación queda fuera de servicio) y es obra del arquitecto Rafael Moneo. El objetivo de la remodelación era cuadruplicar la capacidad de la estación creando un gran intercambiador que acogiera tanto trenes de cercanías y largo recorrido —entre ellos los trenes de alta velocidad a Sevilla—, como metro, autobuses y un aparcamiento. Los nuevos edificios fueron diseñados como una nueva terminal situada detrás de la antigua estación, con poca altura para que no compitiesen con aquella. El viejo edificio, ya sin andenes, fue convertido en un espacio comercial con tiendas, bares, la discoteca Ananda y un jardín tropical cubierto; este último, se encuentra donde antes llegaban los trenes. No es el único caso de bóveda utilizada para otros fines, como el caso de la Estación d’Orsay de París.

Situación

La estación se encuentra en el barrio de Atocha del distrito madrileño de Arganzuela. La fachada original de la marquesina histórica del siglo XIX da a la Plaza del Emperador Carlos V, nudo viario de primer orden de la ciudad al ser punto de intersección de varias arterias urbanas (Calle de Atocha, Paseo del Prado, Paseo de la Infanta Isabel, Avenida de la Ciudad de Barcelona, Calle de Méndez Álvaro, Paseo de las Delicias, Paseo de Santa María de la Cabeza y Ronda de Atocha). El complejo ferroviario se extiende concretamente en la porción de terreno delimitado al norte por la Avenida de la Ciudad de Barcelona y al sur por la Calle de Méndez Álvaro, prolongándose en dirección SE hasta la Calle del Comercio donde se sitúa las últimas instalaciones de la playa de vías.

La zona más cercana a la plaza está ocupada por el edificio decimonónico. Tras él se sitúa la ampliación diseñada por Rafael Moneo formada por el nuevo edificio terminal (Madrid-Puerta de Atocha), y el intercambiador de Cercanías (Atocha-Cercanías), cuya cubierta está ocupada por el aparcamiento de la estación, y de metro (estación de Atocha Renfe), que se sitúa bajo la Avenida Ciudad de Barcelona. Los dos elementos más característicos de la ampliación son la torre del reloj que integra las nuevas instalaciones con el viejo edificio, y el edificio de planta circular que sirve de acceso a la zona de Cercanías. Los accesos a la estación se realizan bien por la Avenida de la Ciudad de Barcelona o bien por la Calle de Méndez Álvaro. Ambos accesos se encuentran comunicados a través de la zona de estacionamiento de taxis que atraviesa el complejo transversalmente en el espacio que queda entre el edificio histórico y la ampliación de Moneo.

40°24′24.06″N 3°41′21.45″O / 40.4066833, -3.6892917

Puerta de Atocha

Situada tras la marquesina histórica, constituye la terminal principal de la estación y debe la denominación a la antigua Puerta de Atocha que, situada a pocos metros de la estación, era una de las entradas a la Villa de Madrid. Proyecto de Rafael Moneo inaugurado en 1992 como gran estación terminal de la nueva línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, el edificio se concibe como una gran sala hipóstila que alberga 15 vías de topera.

Esta terminal repite, al menos en parte, el esquema de la antigua estación al ser una estación terminal, sin vías pasantes, aunque el nivel de los andenes es ligeramente inferior al de la playa de vías original.

El acceso a la nueva terminal se realiza desde la marquesina histórica, en cuya zona más cercana a los andenes dispone de una zona comercial y de ocio para viajeros. Por su parte la marquesina histórica dispone de un acceso directo desde la Calle de Méndez Álvaro, el acceso desde el puente de taxis que lo separa de la nueva terminal y la galería subterránea que la comunica con el intercambiador de Cercanías y Metro.

Originalmente todos los tránsitos de la terminal se realizaban desde el nivel inferior, pero ante el crecimiento del número de usuarios fundamentalmente debido a la alta velocidad, la llegada de viajeros se realiza por el nivel inferior, mientras que la salida de viajeros y las salas de esperas y controles de pasajeros se sitúan un nivel por encima.

Aunque la terminal desde el principio albergó trenes de alta velocidad, la electrificación de todas las vías fue en origen a 3kV CC (la tradicional de RENFE) y no a 25kV CA que es la usada por la red de alta velocidad en España. De las 15 vías actuales 4 conservaron el ancho ibérico hasta junio de 2009, mientras que las 11 restantes presentan ancho internacional desde 1992 para poder responder a la demanda de servicios por líneas de alta velocidad.

A partir de junio de 2009 empieza la reforma de la terminal de Puerta de Atocha, que prevé la construcción de un nuevo vestíbulo al sur que complemente al actual, saliendo desde el mismo a las calles Méndez Álvaro y Tellez, así como una nueva estación pasante subterránea de 4 vías de ancho internacional que conectará con el tercer túnel Atocha-Chamartín, en construcción desde 2008. Las 15 vías terminales quedarán tras la reforma en ancho internacional, motivo por el cual, los servicios ferroviarios de ancho ibérico que partían de aquí han pasado a salir de Chamartín (los de largo recorrido), la estación pasante de Atocha Cercanías o incluso la estación de Villaverde Bajo para algunos de media distancia.

Atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid

Los días posteriores al atentado

La estación de Atocha fue uno de los lugares en los que explotaron las bombas que quitaron la vida de 191 personas el día 11 de marzo del 2004 junto con la estación de El Pozo y la estación de Santa Eugenia.

Véase también

Referencias y enlaces externos

  1. Ficha de la estación en metromadrid.es
  2. a b c d La línea C-7 atraviesa dos veces el túnel de la risa, la primera, procedente de Alcalá de Henares sigue hacia Las Rozas y Príncipe Pío, la segunda, procedente del pasillo verde acaba en Chamartín
  3. a b Mientras no se amplíe la línea C8 de Cercanías Madrid hacia Zarzalejo, Robledo de Chavela y Santa María de la Alameda, hay tres trenes regionales de lunes a viernes que terminan en Santa María.
  4. a b La mitad de los trenes de la línea C-5 tiene como origen o destino la estación de Fuenlabrada
  5. a b Los trenes de las líneas de R-1 y R-2 de Media Distancia Renfe son regionales cadenciados que aceptan viajeros con títulos de cercanías para viajar entre estaciones del núcleo de Madrid. La mayoría de ellos proceden o tienen como destino Guadalajara y dan servicio al Corredor del Henares

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Catedral de Bariloche

Catedral de Bariloche

Historia

El reconocido historiador, Ricardo Vallmitjana nos cuenta en su libro “La Catedral de Bariloche” sobre el señor don Giovanni Battista Andreoli, sencillo obrero que talló la figura de la Virgen María. Utilizó la misma piedra blanca del resto del edificio, extraída de la cantera del Cerro Carbón, para lograr una bellísima imagen, que se encuentra en el exterior sobre el gran portal de la Catedral. Fue denominada por el propio autor de la obra, “La Madonna”. E insistió en mantener en el anonimato su nombre aduciendo que: “son cosas entre Dios y yo”.

Alejandro Bustillo formaba parte de un equipo de urbanistas, coordinados por presidente de Parques Nacionales, el Dr. Exequiel Bustillo (hermano de Alejandro Bustillo). Este grupo, entre quienes se encontraban además Ernesto Estrada y Miguel Ángel Cesari, fue el propulsor de obras tales como el Centro Cívico, el Hotel Llao- Llao, entre otros.

Dado que las características del proyecto, por su envergadura, hablaba de algo importante y difícil de solventar por la comunidad de fieles, desde lo económico, la nación ofreció el dinero para su concreción.

En 1942 se regularizó el dominio del terreno donde emplazarla y dos años más tarde se concluyó con la estructura de hormigón realizada por la Compañía General de Construcciones con la conducción del Ingeniero Pedro Faukland, actuando como capataz don Esteban Capitanich. Fue cuando comienzan su labor los picapedreros.

Luego se nombró capataz del equipo a don José Lukman, esloveno de nacimiento, picapedrero por herencia, recibido en su juventud tras cuatro años de escuela tallando en las cavas romanas de Aurisinia. Estuvo a cargo de un grupo de alrededor de 20 personas, donde sólo 6 conocían el oficio completamente, el resto eran aprendices. Él fue quien diseñó y labró las molduras que le dan elegancia al conjunto, y quien a golpes de maza dio forma a la mayoría de los arcos y a la piedra de encaje.

Exequiel Bustillo promocionó una Comisión de Damas, que, presidida por la señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo – hermana del obispo Jaime de Nevares- logró reunir por donaciones el dinero suficiente para encargar los vitrales. La confección del los vitrales fue hecha por un francés llamado Enrique A. Thomas, en Buenos Aires..

Para determinar qué imágenes corresponderían al templo el Dr. Exequiel Bustillo se comunicó con monseñor Essandi sugiriendo tibiamente sobre la posibilidad de que estas imágenes tuviesen vinculaciones regionales, participación que el sacerdote aceptó con entusiasmo. Y así surgió del taller de Enrique Thomas una preciosa imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi – patrona del templo- e imágenes vernáculas. El 4 de junio de 2004 llega desde Achao, isla de chiloé, Chile, una replica de una imagen perdida y que acompaño al primer asentamiento jesuita a orillas del Nahuel Huapi. Dicha replica fue realizada por el escultor chilote Milton Muñoz en un bloque de milenario alerce. Hoy dicha imagen se situa en el altar mayor de la catedral y es la actual Imagen patrona de la ciudad. En los vitrales están representados, además, los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el mismísimo general Julio Argentino Roca, Ceferino Namuncurá, el padre Milanesio – el primer cura del pueblo de Bariloche – y hasta los creadores del templo: los arquitectos Alejandro Bustillo representado como San Rafael – y Miguel Angel Césari, como San Miguel Arcángel.

Los vitrales fueron colocados en 1947, quedando la obra conluída por fuera, con el interior aún en bruto y piso de cemento alisado. Aún así los vecinos, entre ellos Luis Fernández y Pablo Depellegrin, proveyeron algunos bancos. En el campanario, sin campanas, se instaló un carrillón con amplificadores, que por largos años, acompañó con su excelente sonido de campanas al pueblo de Bariloche.

 

Bariloche Cathedral

Bariloche Cathedral

Catedral de San Carlos de Bariloche, “Nuestra Señora del Nahuel Huapi

Es el principal templo católico de la ciudad de San Carlos de Bariloche, en Argentina. Se encuentra en la intersección de las calles Almirante O’Connor y Beschtedt, rodeada por dos plazas con hermosos jardines, y corresponde a la Diósesis de Bariloche, sufragánea de la Arquidiócesis de Bahía Blanca.

Para la construcción de la Catedral de Bariloche, el arquitecto Alejandro Bustillo ofreció su proyecto gratuitamente. Su sentimiento se orientó en un estilo neogótico con reminiscencias francesas. Un proyecto que incluía, buscado o no, algo de las herméticas ciencias medievales.

El edificio tiene forma de cruz latina. Su cabecera está orientada exactamente al Este, de modo que el sol ilumina desde el comienzo del día. Así también se logra esfumar las diversas variaciones de la luz, al pasar por los vitrales. Vista desde el exterior, se generan planos de luz y sombra acentuando sus rasgos arquitectónicos ya mencionados.

El material usado para su edificación fue la “piedra blanca”. Es curioso notar, expresado por algunos feligreses, como el efecto que genera este mineral, puede transportarnos a un mundo interior de sensible austeridad. Impresión vinculada acaso con la grutas de los primeros cristianos, que encontraban en estos medios de construcción (piedra) los medios para edificar.

En el caso del techo, son de color negro y culminan en un campanario de 69 metros en forma de aguja.

Misión jesuita del Nahuel Huapi formó parte de los esfuerzos misioneros de la Compañía de Jesús con sede en la isla de Chiloé. En 1609 llegaron a Chiloé los primeros jesuitas, Melchor Venegas y Juan Bautista Ferrufino, quienes se establecieron en Chequián, en la isla de Quinchao.

El primer jesuita que misionó en la zona del lago Nahuel Huapi fue Diego de Rosales, quien fue enviado por el gobernador de Chile Antonio de Acuña y Cabrera para intentar pacificar a los puelches y poyas tras la expedición esclavista de Luis Ponce de León en 1649. Puso como condición que se le entregaran los indígenas cautivados en las expediciones esclavistas de Ponce de León y otros anteriores. Guiado por uno de los cautivos, el cacique Catinaquel, atravesó la cordillera por el paso de Villarrica en 1650 —posiblemente el actual paso Malalco, o bien por la zona de las lagunas de Epulafquen en el alto río Neuquén — llegando al Nahuel Huapi.

Historia

El reconocido historiador, Ricardo Vallmitjana nos cuenta en su libro “La Catedral de Bariloche” sobre el señor don Giovanni Battista Andreoli, sencillo obrero que talló la figura de la Virgen María. Utilizó la misma piedra blanca del resto del edificio, extraída de la cantera del Cerro Carbón, para lograr una bellísima imagen, que se encuentra en el exterior sobre el gran portal de la Catedral. Fue denominada por el propio autor de la obra, “La Madonna”. E insistió en mantener en el anonimato su nombre aduciendo que: “son cosas entre Dios y yo”.

Alejandro Bustillo formaba parte de un equipo de urbanistas, coordinados por presidente de Parques Nacionales, el Dr. Exequiel Bustillo (hermano de Alejandro Bustillo). Este grupo, entre quienes se encontraban además Ernesto Estrada y Miguel Ángel Cesari, fue el propulsor de obras tales como el Centro Cívico, el Hotel Llao- Llao, entre otros.

Dado que las características del proyecto, por su envergadura, hablaba de algo importante y difícil de solventar por la comunidad de fieles, desde lo económico, la nación ofreció el dinero para su concreción.

En 1942 se regularizó el dominio del terreno donde emplazarla y dos años más tarde se concluyó con la estructura de hormigón realizada por la Compañía General de Construcciones con la conducción del Ingeniero Pedro Faukland, actuando como capataz don Esteban Capitanich. Fue cuando comienzan su labor los picapedreros.

Luego se nombró capataz del equipo a don José Lukman, esloveno de nacimiento, picapedrero por herencia, recibido en su juventud tras cuatro años de escuela tallando en las cavas romanas de Aurisinia. Estuvo a cargo de un grupo de alrededor de 20 personas, donde sólo 6 conocían el oficio completamente, el resto eran aprendices. Él fue quien diseñó y labró las molduras que le dan elegancia al conjunto, y quien a golpes de maza dio forma a la mayoría de los arcos y a la piedra de encaje.

Exequiel Bustillo promocionó una Comisión de Damas, que, presidida por la señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo – hermana del obispo Jaime de Nevares- logró reunir por donaciones el dinero suficiente para encargar los vitrales. La confección del los vitrales fue hecha por un francés llamado Enrique A. Thomas, en Buenos Aires..

Para determinar qué imágenes corresponderían al templo el Dr. Exequiel Bustillo se comunicó con monseñor Essandi sugiriendo tibiamente sobre la posibilidad de que estas imágenes tuviesen vinculaciones regionales, participación que el sacerdote aceptó con entusiasmo. Y así surgió del taller de Enrique Thomas una preciosa imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi – patrona del templo- e imágenes vernáculas. El 4 de junio de 2004 llega desde Achao, isla de chiloé, Chile, una replica de una imagen perdida y que acompaño al primer asentamiento jesuita a orillas del Nahuel Huapi. Dicha replica fue realizada por el escultor chilote Milton Muñoz en un bloque de milenario alerce. Hoy dicha imagen se situa en el altar mayor de la catedral y es la actual Imagen patrona de la ciudad. En los vitrales están representados, además, los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el mismísimo general Julio Argentino Roca, Ceferino Namuncurá, el padre Milanesio – el primer cura del pueblo de Bariloche – y hasta los creadores del templo: los arquitectos Alejandro Bustillo representado como San Rafael – y Miguel Angel Césari, como San Miguel Arcángel.

Los vitrales fueron colocados en 1947, quedando la obra conluída por fuera, con el interior aún en bruto y piso de cemento alisado. Aún así los vecinos, entre ellos Luis Fernández y Pablo Depellegrin, proveyeron algunos bancos. En el campanario, sin campanas, se instaló un carrillón con amplificadores, que por largos años, acompañó con su excelente sonido de campanas al pueblo de Bariloche.

 

Centro Civico Bariloche

Centro Civico Bariloche

El Centro Cívico Bariloche es un conjunto edilicio ubicado en la ciudad de San Carlos de Bariloche, Argentina. El proyecto, que es obra del arquitecto Ernesto de Estrada, fue inaugurado el 17 de marzo de 1940. El conjunto fue declarado monumento histórico nacional en el año 1987.

El grupo arquitectónico abarca una serie de edificaciones que rodean tres laterales de una plaza, abierta en el lado norte con una excelente visión del Lago Nahuel Huapi, que se encuentra a unos 50 m de desnivel. La plaza está completamente cubierta con pavimento de piedra laja, y en su centro se ubica un monumento ecuestre del general Julio A. Roca.

Además de la funcionalidad de los edificios que forman el Centro Cívico, en su concepción se buscó dotar a la ciudad de Bariloche de un punto de interés arquitectónico que sirviera a su lanzamiento como centro turístico de primer nivel.

 

Post 14: Argentinian Congress Building

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