Pirámide de Mayo 1810-2010

Pirámide de Mayo – 25 Mayo 1810 – 25 Mayo 2010
Ubicación: Plaza de Mayo - Autor: Francisco Cañete & Prilidiano Pueyrredón – 19m de Altura
La Pirámide de Mayo es el primer monumento patrio que tuvo la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Actualmente se encuentra en el centro de la Plaza de Mayo.
Su historia comienza en marzo de 1811 cuando la Primera Junta decidió mandar a construir un monumento del lado oeste de la plaza, para celebrar el primer aniversario de la Revolución de Mayo.
En 1856, bajo la dirección del artista Prilidiano Pueyrredón, se la transformó construyendo una nueva pirámide sobre los cimientos de la anterior, que es la que se observa actualmente.
En 1912, después de haber sufrido algunas modificaciones, se la trasladó al sitio actual, 63 m más al este de donde se encontraba originalmente, pues se pensaba erigir un enorme monumento que la contuviera en su interior.
La imagen de la Libertad, obra del escultor francés Joseph Dubourdieu, corona al monumento que, desde el suelo hasta la parte superior del sombrero frigio de dicha imagen, mide 18,76 m.[2]
Contenido
Historia
Inauguración
En marzo de 1811 la Primera Junta decidió que el 25 de mayo de ese año se celebre el primer aniversario de la Revolución de Mayo, y pidió al Cabildo que dispusiera la mejor forma de hacerlo. Este último decidió, el 5 de abril de 1811, aprobar el programa de festejos, en el que se incluía erigir una Columna del 25 de Mayo, con carácter transitorio. No ha quedado registro que permita saber por qué se eligió la forma de obelisco para el monumento. Lo cierto es que a pesar de que esa era su forma siempre se lo denominó con el nombre de pirámide.[2]
La Plaza de Mayo estaba en ese entonces dividida por la Recova, formando dos plazas: la que estaba frente a la actual Casa Rosada se llamaba Plazoleta del Fuerte y la que daba frente al Cabildo de Buenos Aires, Plaza de la Victoria, cuyo centro fue elegido para levantar la pirámide.
De su construcción se encargó el alarife y maestro de obras Francisco Cañete, por indicación del cual y de don Juan Gaspar Hernández, profesor de escultura de Valladolid, el monumento se hizo con materiales sólidos, entre ellos 500 ladrillos, en vez de utilizar madera como estaba proyectado hacerlo inicialmente.[2] [3]
El 6 de abril de ese año se colocaron los cimientos, mientras bandas de música contribuían a la algarabía general.
El día 25 de mayo de 1811 se inauguró la obra, a pesar de que se la terminó días después ya que Cañete no logró cumplir con el tiempo estipulado. Se colocaron al pie de la pirámide las banderas de los Regimientos Patricios, Arribeños, Pardos y Morenos, Artillería, Húsares y Granaderos de la guarnición Buenos Aires. La pirámide y la Catedral fueron profusamente iluminadas. La Recova se iluminó con 1.141 velas de sebo. Los festejos duraron cuatro días e incluyeron danzas, sorteos y manumisión de esclavos.[2]
Aunque nunca fueron hallados los planos trazados por Cañete, estudios realizados posteriormente llegaron a la conclusión de que era una pirámide hueca, pues por la premura del tiempo no se hizo de mampostería compacta. Estaba fabricada de adobe cocido, y tenía unos 13 metros de altura (montada sobre su pedestal alcanzaba unos 15 m)[2] ; tenía un zócalo sobre dos gradas, un pedestal sencillo de cuatro ángulos entrantes y cornisa volada alrededor. Un globo decorativo remataba el conjunto. Lo rodeaba una verja sustentada por doce pilares de material terminados cada uno en una perilla redonda. En las cuatro esquinas de la verja se colocaron en 1812 otros tantos postes, de los que colgaban farolitos alimentados con grasa de potro.[2]
En los días de fiestas patrias se la adornaba profusamente con cintas, gallardetes, faroles de papel y leyendas alusivas.
En 1826 el presidente Bernardino Rivadavia proyectó erigir un monumento a los hombres de la Revolución de Mayo, que consistiría en una magnífica fuente de bronce “subrogando al que hoy existe”, con la inscripción: “La República Argentina a los autores de la revolución en el memorable 25 de mayo de 1810“. Se debatió entonces si correspondía eliminar a la Pirámide de Mayo. Como sea el proyecto no se llevó a cabo debido a la renuncia de Rivadavia en 1827 y a pesar de que la ley fue sancionada por el Congreso.[2]
En 1852 los hermanos Jaunet, utilizando un pequeño gasómetro, la iluminaron con lámparas de gas, dejando al público, que solo conocía de faroles alimentados con aceite de potro, asombrado.[2]
La nueva Pirámide
En 1856 la Pirámide se encontraba muy abandonada. Se le encomendó entonces al pintor y arquitecto Prilidiano Pueyrredón que la transforme. Este realizó un proyecto con el deseo de hacerla más artística y grandiosa. Esta idea fue aceptada y se construyó la actual, dejando parte de la primitiva en su interior al revestirla con ladrillos y argamasa.[2] Modificó el pedestal y el remate original, haciéndola más alta y ancha.[3]
Se la dotó en su parte superior de una estatua de la Libertad, cuya cabellera se cubrió con un gorro frigio. Dicha estatua, de 3,6 m de altura, fue realizada por el escultor francés Joseph Dubourdieu utilizando una mezcla de material. Este artista también se ocupó de realizar las simbólicas figuras de La industria, El comercio, Las ciencias y Las artes que se colocaron en los cuatro ángulos del pedestal.
En las caras del obelisco también se añadieron: un sol que mira al naciente (o sea, hacia la actual Casa Rosada) en dorado, y en los restantes tres lados coronas de laurel en altorrelieve. Pueyrredón también modificó el pedestal y capitel original aumentándoles la altura y ancho. En los cuatro lados de la base se colocaron las representaciones del escudo nacional argentino. Se colocó una nueva verja que en cada uno de los vértices tenía un farol a gas.
Quienes visitaban a la ciudad desde el exterior, tenían opiniones diversas sobre el monumento:
En 1859, debido a que el revoque usado no presentaba la duración esperada, se recubrió su base con mármol. En 1873 se encontraban en muy mal estado las estatuas, que eran de tierra cocida y estucada, motivo por el cual se retiraron y se reemplazaron por unas esculturas de mármol de Carrara (La Geografía, La Astronomía, La Navegación y La Industria) que se hallaban en el primer piso del Banco Provincia en la calle San Martín. Estas permanecieron hasta 1912 en que, al trasladarse la pirámide, fueron retiradas y pasaron a depósito municipal. El 6 de octubre de 1972 fueron ubicadas en la antigua plazoleta de San Francisco, en la intersección de las calles calle Defensa y Alsina, a unos 150 m de la actual ubicación de la pirámide, donde aún permanecen.[2]
En 1883, bajo la intendencia de Torcuato de Alvear, se demolió la Recova y desde entonces las dos plazas quedaron formando la actual Plaza de Mayo. El intendente consideraba que el monumento debía ser demolido y en su lugar construido otro más grandioso, por lo que pidió autorización al Concejo Deliberante para ejecutar el proyecto. Este consultó la opinión de distinguidos ciudadanos, entre ellos los ex presidentes Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda. El general Mitre opinó que debía demolerse la estatua de la Libertad y aun la Pirámide entera, pues por las modificaciones y agregados sufridos no representaba ya el monumento que originalmente se había levantado al año siguiente de la Revolución. Solo consideraba digno de respetarse y conservarse el basamento. Sarmiento rechazaba las profanaciones hechas a la primitiva pirámide y el Dr. Nicolás Avellaneda opinaba que debía restablecerse en su forma primitiva, despojándola de los adornos añadidos más tarde, pero sin destruirla. Lo cierto es que finalmente nada de eso se hizo, pues debido a las diversas opiniones y a las protestas de los medios periodísticos, el Concejo Deliberante prefirió no innovar.[3]
El traslado
En 1906 se proyectó para el Centenario de la Revolución de Mayo un grandioso “Monumento a la Revolución de 1810″, con la idea, nuevamente, de que encerrara en su interior a la Pirámide. Se realizó un concurso internacional que fue ganado por dos italianos. La ubicación del monumento debía ser el centro de la Plaza de Mayo para lo cual era necesario el traslado de la Pirámide. Éste se realizó recién en 1912. Primero, como se comentó anteriormente, se le retiraron para siempre las estatuas de mármol que tenía a su alrededor. Luego se la “encamisó” con maderas para protegerla durante el movimiento. Se colocaron dos rieles a una distancia uno del otro de 4 m sustentados en pilares de mampostería que debieron soportar el peso de 225 tn. La tracción se realizó con guinches, colocándose debajo de la Pirámide una plataforma de cemento que descansaba sobre sólidas ruedas. Así, paso a paso, avanzó 63,17 m desde el 12 de noviembre al 20 del mismo mes, colocándose debajo de ella, al finalizar la operación, una urna de metal con una leyenda referente a su traslado. Sin embargo, el proyecto de encerrarla en otro gran monumento volvió a quedar en la nada, en parte debido al inicio de la Primera Guerra Mundial.[2] [3]
También después se tuvo la idea de restituirla a su origen histórico, ajustándola en lo posible a sus antiguas líneas. Además se le colocaron los peldaños y la reja que la rodeaba, quitándole el “armazón de estuco y figuras inoportunas”. Pero resoluciones posteriores limitaron las reformas a colocarla al nivel del suelo, renovarle la pintura y reemplazarle los escudos por el de 1813, además de devolverle la reja primitiva.
Fue declarada Monumento Histórico por Decreto Nº 120.412 del 21 de mayo de 1942.
En 1976 se depositó a su pie tierra proveniente de distintos territorios del país y de tierra santa.
Fuente: Wikipedia






